¿Es tan terrible ser homosexual en Cuba?
Mayo 31, 2011 por Lídice ValenzuelaMuchas veces me he hecho la pregunta de si es “terrible” –como algunos suelen decir por esas calles del mundo- ser homosexual en Cuba en el año 2011.
Digo esto porque son bastante los homosexuales (que son muchísimos en este país) que se quejan pública o entre amigos de que se sienten discriminados, “mal vistos” en una sociedad que está en proceso de continua transformación en distintos órdenes.
Hace solo 52 años atrás en Cuba imperaba –y aún en un alto grado, comprobado por la cotidaneidad- una ideología machista y patriarcal, en la que no solo ser homosexual, sino pobre (en primerísima instancia, pues con Papo, el hijo rico de Fulgencio Batista, amante de mancebos, nadie se metía), negro, mujer, discapacitado, analfabeto, prostituta, desempleado, enfermo mental. Hasta los bizcos sufrían determinados grados de discriminación.
Sí que hubo discriminación contra los homosexuales durante años después del triunfo revolucionario de 1959. La hubo, y fortísima, y la sufrieron muchos, los de siempre, los que miran de frente y no se esconden. Era una etapa en la que algunos de los que dirigían algunos sectores claves pensaban que ser macho era una honra. Y no serlo lo contrario.
Enterraron en vida a muchos homosexuales y muchos intelectuales y artistas sufrieron el vejamen y aunque han sido reivindicados, la herida fue profunda y aún se siente. A fuerza de verdad, aquella gris etapa no solo envolvió al mundo del homosexualismo, fue mas allá e hizo mal, mas que bien.
Es cierto que asombra a la mujer y hombre común la libertad expresiva de ciudadanos que actúan en la calle como si los demás no existieran.
Por eso hay quien grita: “Ave maría, ?que es esto”? cuando les pasa por el lado una chica que es un chico; pero también cuando cruza una muchacha con un short “calientito” con media nalga afuera. O cuando encuentra a una negra con un blanco o viceversa, o a un chiquillo disfrazado de vampiro (ahora se llaman Emos a las 12 del mediodía con un abrigo negro y las ojeras pintadas con carbón).
En fin. Todo lo que no sea lo que llamamos normal, lo cotidiano, a lo que estamos habituados desde siempre, capta la atención, y con ella el aplauso o la critica.
Recuerdo que tenía dos vecinos homosexuales. Los dos se fueron de Cuba, no porque los persiguieran, porque ninguno tuvo problemas con las autoridades. No eran obscenos, no se trasvestían (y aquí, aunque los homos se quejan, se llama la atención a cualquiera que de en la via pública un espectáculo sexual). Uno, negro él, decidió vivir en el exterior tras su marido, y todos coincidimos en que si encontrar una pareja heterosexual era difícil, imagínese una homosexual. Y el otro, un chinito, porque se quería hacer una operación de cambio de sexo y en aquellos años 80 en Cuba no se practicaban como ahora.
Entonces, en esta Habana del 2011, miro a mi alrededor y veo a artistas, periodistas, peluqueros, médicos, enfermeros, bailarines, realizadores, amas de casa (hay mas de una en mi barrio), blancos, negros y mestizos, que han asumido su homosexualidad con absoluta libertad y sin que a nadie le importe demasiado, porque en Cuba hay mucho en qué pensar –y en ello nos va el futuro de la nación- como para andarse fijando si mengana vive con fulana.
Esas personas tienen hogares constituidos. Hace muchos años conocí a varias parejas que murieron juntas compartiendo hogar y cama. Y también ví, cómo no, a verdaderos depravados heterosexuales que le amargaban la vida a una lesbiana, por ejemplo. Pero aquel tipo también le hacía la existencia dificil a mujeres acosadas sexualmente, a compañeros con una alta cota de dignidad, exactamente la que a ese individuo le faltaba.
Para mi, ya en esta época, lo verdaderamente importante es que las autoridades competentes cumplan lo que está establecido para todos los ciudadanos en la Constitución Nacional, en las leyes y regulaciones.
Que no haya discriminación por raza o sexo. Lo cual se hace quizás un poco enreversado porque ahora se habla de “hombre o mujer con diferentes opciones sexuales”.
Y aunque la semana contra la homofobia (sentimiento que todos hemos sentido en algún momento), se celebra en todo el mundo -Cuba no podía ser menos- me lastima como ser humano que los homosexuales esos siete días (cuando debía ser todo el año) reivindiquen sus derechos en foros públicos, expliquen sus necesidades vitales, presenten espectáculos musicales en grandes teatros. En definitiva, que se quieran hacer notar cuando convivimos con ellos y nadie se mete en con quien o quienes se acuestan, (primera demanda).
El enfoque debía ser mas científico, la lucha mas dirigida siempre a que se respeten sus derechos tanto como los de los demás ciudadanos (donde los hayan perdido).
Viendo el contexto nacional, ! mire que han quedado heterosexuales disponibles con las reducciones de plantillas!. observe cuantos cubanos precisan una vivienda digna, cuántas mujeres batallan dia a dia para que se les considere dignas de ocupar un cargo político o profesional.
No conozco a un enfermo de VIH SIDA que haya perdido su empleo, haya sido expulsado de su centro de estudio por padecer la enfermedad, ni por entrar a un restaurante con una pareja que exteriormente le es igual, ni expulsado de una escuela porque no sienta un sentimiento expreso por el sexo contrario.
Así que no creo que sea tan “terrible” ser homosexual en Cuba.
Se que hay quienes quizás me escriban y cuenten anécdotas de aquello o esto que pasó. Veremos cuantos heterosexuales hay en el mismo caso.
Hay en el caso del homosexualismo en Cuba, incluso presuntas situaciones discriminatorias que muchísimas veces se exageran, y se convierten a la luz pública en “mas rollo que película”..
Señores y señoras, para mi el tema de los homosexuales está en la tónica de los asuntos menos graves de esta nación.
Acá el problema clave es que hay que luchar por sacar la nación cubana a flote y para siempre.
Para ello hay que trabajar y trabajar muchísimo. “Pincha concreta”. Se sea homo, bi, lesbiana, hetero, y por ahí va. Y a la hora de la cama, como diría un querido colega argentino, pensar en que “cada uno goza con lo que le gusta, y cada uno tiene distinto sabor”.
El momento, la situación socio-económica nacional impone a todos los cubanos de buena voluntad una vida basada en el trabajo, la decencia, la solidaridad, el amor por el prójimo.
Vamos a olvidarnos de las susceptibilidades de poca monta y de buscarle las cinco patas al gato. Amigos y amigas, no hay otra…
Publicado en Sociedad cubana | 1 Comentario »


Junio 1st, 2011 at 9:08
Saludos:
Bien que hoy al menos exista una política de inclusión y se cumpla el precepto de con todos y para el bien de todos. Ojala del discurso a la práctica no exista un gran trecho, pero querida colega la memoria es parte de nuestra identida´d y es muy duro recordar FRESA Y CHOCOLATE, recordar el proceso de profundización en la UH que satanizó y macartizó a homosexuales brillantes estudiantes por una opción sexual…recordar y decir la triste historia de ANTES QUE ANOCHEZCA y las cosas que pasaron con el triste Pavonato son realidades que hay que mencionar aunque hoy se diga que no es así
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